viernes, 6 de enero de 2017

Reseña de: Maurice,  E.M. Forster (1971)

Por Christian Geovannie Delgado del Angel

Nunca es tarde para empaparse un poco en la literatura del siglo pasado. Claro que para ello, no es necesario aventurarse hasta los jocosos relatos de H.P. Lovecraft o Wilde de principios de siglo. Podemos simplemente regresar la vista un poco, y toparnos con esta peculiar novela de los 70´s, escrita por E.M. Forster y publicada de forma póstuma.

Maurice Hall, es un muchacho en la Inglaterra de principios del siglo XX, que como muchos otros jóvenes, está a punto de adentrarse en la batalla por descubrir quién es él realmente, desenmascarando sus peores miedos y enfrentando sus verdaderos deseos.

Sin miramientos y de forma apasionada, nos enfrascamos en su trasformación hacia la edad adulta en donde descubrirá los placeres y desdichas que conlleva vivir en una época en la que el recato y las cortesías nunca estaban fuera de lugar, las obligaciones para con la familia eran cosa de todos los días, y en donde la mejor suerte que podría tener un hombre bien acomodado, era conseguir una esposa adorable y acaudalada. Sin embargo, a pesar de su mentalidad burguesa, encontrará el amor a temprana edad en manos de uno de sus compañeros de la universidad, lo cual lo llevará a reconsiderar todos los cimientos en los que construyó su vida.

Si bien los libros de temática homosexual son algo bastante común hoy en día, gracias a los innumerables esfuerzos de la comunidad LGBT, activistas y demás personalidades del espectáculo, es difícil imaginar una obra en la que los conceptos de masculinidad no queden terriblemente comprometidos, sin embargo, Maurice genera un balance perfecto de sensibilidad al describir a cada uno de sus personajes de forma limpia, sensata y sin rodeos, sumergiéndonos en la Inglaterra eduardiana mientras nos abofetea con sus diálogos concisos con los que poco a poco vamos descubriendo que el amor entre personas del mismo sexo no tiene por qué ser algo vil, degradatorio y que puede ser incluso edificante.

Maurice es un libro que obviamente pertenece a otra época, pero no por ello deja fuera el sentido de la lección. Nos hace añorar aquellos días cuando fuimos insensatos colegiales, llenos de ansias por descubrir el mundo; por hacernos con él como si fuésemos la última esperanza. Nos brinda una panorámica increíble acerca de la juventud que a más de uno le hubiese gustado haber descubierto en aquellos años.

En conclusión, Maurice es una reliquia olvidada que nos hace recordar que el estatus quo siempre estuvo sobreestimado, y que para encontrarnos a nosotros mismos y finalmente poder aceptarnos por quienes somos, debemos obrar con el corazón, sin importar cuán difícil pueda llegar a ser, sin importar las consecuencias, pues llega un punto en el que comprendemos que la única opinión con la que viviremos durante toda la vida, es con la nuestra. 

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