Reseña de: Maurice, E.M. Forster (1971)
Por Christian Geovannie
Delgado del Angel
Nunca
es tarde para empaparse un poco en la literatura del siglo pasado. Claro que
para ello, no es necesario aventurarse hasta los jocosos relatos de H.P.
Lovecraft o Wilde de principios de siglo. Podemos simplemente regresar la vista
un poco, y toparnos con esta peculiar novela de los 70´s, escrita por E.M.
Forster y publicada de forma póstuma.
Maurice
Hall, es un muchacho en la Inglaterra de principios del siglo XX, que como muchos
otros jóvenes, está a punto de adentrarse en la batalla por descubrir quién es él
realmente, desenmascarando sus peores miedos y enfrentando sus verdaderos
deseos.
Sin
miramientos y de forma apasionada, nos enfrascamos en su trasformación hacia la
edad adulta en donde descubrirá los placeres y desdichas que conlleva vivir en
una época en la que el recato y las cortesías nunca estaban fuera de lugar, las
obligaciones para con la familia eran cosa de todos los días, y en donde la
mejor suerte que podría tener un hombre bien acomodado, era conseguir una
esposa adorable y acaudalada. Sin embargo, a pesar de su mentalidad burguesa,
encontrará el amor a temprana edad en manos de uno de sus compañeros de la
universidad, lo cual lo llevará a reconsiderar todos los cimientos en los que
construyó su vida.
Si
bien los libros de temática homosexual son algo bastante común hoy en día,
gracias a los innumerables esfuerzos de la comunidad LGBT, activistas y demás
personalidades del espectáculo, es difícil imaginar una obra en la que los
conceptos de masculinidad no queden terriblemente comprometidos, sin embargo,
Maurice genera un balance perfecto de sensibilidad al describir a cada uno de
sus personajes de forma limpia, sensata y sin rodeos, sumergiéndonos en la
Inglaterra eduardiana mientras nos abofetea con sus diálogos concisos con los
que poco a poco vamos descubriendo que el amor entre personas del mismo sexo no
tiene por qué ser algo vil, degradatorio y que puede ser incluso edificante.
Maurice
es un libro que obviamente pertenece a otra época, pero no por ello deja fuera
el sentido de la lección. Nos hace añorar aquellos días cuando fuimos
insensatos colegiales, llenos de ansias por descubrir el mundo; por hacernos
con él como si fuésemos la última esperanza. Nos brinda una panorámica
increíble acerca de la juventud que a más de uno le hubiese gustado haber
descubierto en aquellos años.
En
conclusión, Maurice es una reliquia olvidada que nos hace recordar que el
estatus quo siempre estuvo sobreestimado, y que para encontrarnos a nosotros
mismos y finalmente poder aceptarnos por quienes somos, debemos obrar con el
corazón, sin importar cuán difícil pueda llegar a ser, sin importar las
consecuencias, pues llega un punto en el que comprendemos que la única opinión con
la que viviremos durante toda la vida, es con la nuestra.
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