El mundo se me vino encima (literal)
justo esta mañana cuando mi gato decidió que la mejor manera para levantarme de
la cama, era tirarme el calendario en la cabeza. Uno de esos calendarios con
hojitas individuales y un superfluo pensamiento en la parte de atrás, me mostró
que estábamos a nada de empezar febrero.
El mes temido por los solitarios y
ansiado por los melosos enamorados preparados con flores y chocolates en mano
para obsequiar esta primera catorcena. Pues para mí ni lo uno, ni lo otro,
pensé, que la mejor manera de afrontar este encantador día, era leyendo lo que
sea que nos distraiga de nuestra rutina y nos sumerja en otros mundos. Y qué
mejor opción para distanciarse de la tensa realidad, que nuestro querido John
Green. Sus novelas siempre nos atrapan en universos únicos y desafiantes en los
que tratamos de buscar la dicha de seguir en pie otra mañana más. (Ahora todos
entornan los ojos con cansancio al escuchar hablar de Green y piensan que no
merece la pena seguir leyendo. ¡Pues muy mal! ¡Denle una oportunidad gente, por
lo que más quieran!)
En esta ocasión, nos enfrascamos en
el universo de Buscando a Alaska, una maravillosa novela publicada en el año
2005, que nos habla de las alegrías, las tristezas y las fuertes emociones
encontradas que conlleva ser un adolescente apretujado en un colegio privado
durante todo un año en el caluroso estado de Alabama, Estados Unidos.
Miles Halter, un flacucho
adolescente de 16 años, decide ir en busca de su Gran quizá; su gran aventura
de la cual regodearse en sus años de vejez, por lo que emprenderá una huida al
legendario y espectacular colegio Culver Creek. Ahí encontrará amigos
inmejorables, como el travieso Coronel, el quisquilloso Takumi y la exuberante
Alaska Young.
Nada es cómo se espera en Culver
Creek y junto con su pandilla, emprenderá elaboradas y tremendas travesuras,
aprenderá de los placeres de beber y fumar por primera vez, e incluso, se
iniciará en los bastos parajes de aquello que las personas llaman “sexo”. Sin
embargo, y mientras todos se arrastran en la típica vida del colegio, entre
clases y almuerzos misteriosos, Miles quedará flechado por su magnética amiga Alaska,
una chica digna de un paradigma que arrasa con todos a su alrededor para hacer
la vida un poco más soportable.
Alaska será el principio de una
serie de eventos que llevarán a Miles a replantearse todos los objetivos en su
vida hasta ahora y que al final, le harán saber que todo tiene que ver con
olvidar lo que nos lastima y solamente guardar en nuestro interior lo que mejor
nos haga sentir con nosotros mismos.
Buscando a Alaska es una novela
dirigida al público juvenil, aunque sus metáforas y diálogos cargados de
deliberada pasión, la hacen perfecta para lectores de todas las edades, de
nuevo, este libro nos lleva a replantearnos qué estamos haciendo con nuestra
vida y si acaso nuestras decisiones han sido las correctas; nos hace añorar
aquellos años en el colegio, cuando éramos libres de comernos el mundo e
imaginar que las cosas por si solas, eran posibles (nadie dice que aún no lo
son).
John Green nos deslumbra con su primera novela y nos deja queriendo saber más, muchísimo más, acerca del joven Miles y su tentativo Gran quizá.
John Green nos deslumbra con su primera novela y nos deja queriendo saber más, muchísimo más, acerca del joven Miles y su tentativo Gran quizá.
Si bien no es un libro aceptado por todos, llega un punto cuando le encontramos sentido y señalamos emocionados con nuestros dedos índices su portada, exclamando “¡Ya lo tengo!”. Una novela que nos deja muy en claro que de nada nos sirve idealizar un universo en donde, a fin de cuentas, vamos a despertar tarde o temprano para enfrentar nuestros actos.